¿Qué es la mediación y por qué es obligatoria?

La mediación es un procedimiento no adversarial: un mediador imparcial ayuda a las partes —el paciente y el prestador de salud— a buscar un acuerdo reparatorio sin pasar por un juicio. Desde la Ley 19.966, es un requisito previo y obligatorio: no puedes presentar la demanda sin haber agotado antes esta instancia.

¿Dónde se tramita: CDE o Superintendencia?

Depende de dónde ocurrió el daño:

  • Sistema público (hospitales, servicios de salud): ante el Consejo de Defensa del Estado (CDE).
  • Sistema privado (clínicas, prestadores privados): ante la Superintendencia de Salud, con un mediador de su registro.

¿Cuánto dura y cuánto cuesta?

El proceso dura aproximadamente 60 días corridos, prorrogables hasta un máximo de 120 días si ambas partes lo acuerdan.

Sobre el costo: la mediación ante el CDE (sistema público) no tiene costo para el reclamante. En el sistema privado, ante la Superintendencia de Salud, existe un arancel del mediador que las partes asumen (con topes regulados, más un adicional en caso de prórroga).

Recuerda: mientras dura la mediación, el plazo de prescripción para demandar queda suspendido. Iniciarla a tiempo protege tu derecho a reclamar.

¿Qué pasa si no hay acuerdo?

Si las partes no llegan a un acuerdo, el mediador emite un acta de mediación frustrada. Ese documento es la “llave” que habilita para presentar la demanda en tribunales. La mediación no te obliga a aceptar nada: si la propuesta no es justa, puedes seguir adelante por la vía judicial.

¿Cómo prepararte para la mediación?

Llegar bien preparado mejora tus opciones de un buen acuerdo. Conviene:

  • Reunir tu ficha clínica, exámenes, informes y recetas.
  • Tener claro el daño concreto que sufriste y cómo se relaciona con la atención.
  • Contar con un abogado y, si corresponde, un perito médico que respalden técnicamente tu caso.