Daño emergente: lo que pagaste

Es el empobrecimiento efectivo que te causó el daño: tratamientos correctivos, cirugías, medicamentos, terapias, traslados. Se prueba con boletas, facturas y presupuestos.

Lucro cesante: lo que dejas de ganar

Es la ganancia que pierdes por no poder trabajar igual que antes, sea temporal o permanente. Se estima a partir de tus ingresos y del grado en que el daño afecta tu capacidad de generarlos.

Daño moral: el sufrimiento

Compensa el dolor, la angustia y el deterioro de tu calidad de vida. Es el componente más relevante en muchos casos y, por su naturaleza, lo valora el tribunal apreciando la gravedad y permanencia del daño.

Cómo se prueban

El emergente, con documentos de gasto; el lucro cesante, con antecedentes de ingresos y la magnitud de la incapacidad; el moral, con informes médicos y psicológicos que acrediten el sufrimiento y las secuelas. La pericia es clave en todos.